Tercera, pero sin vencida
La odisea persiste. No voy a librarme de la bronquitis jamás. Ahora ya ha sido el summum: ha quedado iniciada la Ley Antitabaco en los espacios en los que entre, ahí es nada, solo que creo que mi madre se lo está pasando por donde yo te dije, porque no la oigo salir a la terraza a fumar. Pero bueno, está en su casa. A mí me da igual, pero parece ser que para mi doctora es crucial, que sino mi pulmón derecho, que es el que está peor, no se va a curar. Al izquierdo, casi que le den. Así que después de ponerme fina de Fortecortín y Ventolín, a día de hoy soy nueva accionista de Turbuhaler (con el que parece ser que voy a hacer buenas migas de aquí a la primavera) y de la amoxicilina. Después de tres visitas, por fin me recetan antibióticos. Mi madre ha salido con un precioso y estupendo cabreo de la consulta en plan "pues podían haber empezado por ahí, ¿ahora te dan los antibióticos?". 34 años (35 en 3 semanas) y es de las primeras veces que recuerdo que mi madre entre en la consulta del médico conmigo, algo que no me gusta un pelo, pero la cabrona se ha colado ![]()
El caso es que me ha invitado a mis nuevos y fantásticos mejores amigos, y para casa.
Llevo un cabreo bonito, estoy hasta el gorro de sentirme mal y no saber que hacer con mi tiempo ya. Por lo menos, me han dicho que ya puedo empezar a salir de casa, así que eso pienso hacer, pero sobretodo en horas de sol, que no haga frío, porque lo importante es no pasar frío.
Genial, después de sentirme, durante semana y media, como una tortuga encerrada en casa, ahora paso al estatus de col, con capas y capas para no pasar frío. Solo hay una palabra para esto: FANTÁSTICO.
