No mucho más vieja pero algo más sabia
He estado reflexionando mucho durante estas vacaciones que se me empiezan a hacer eternas, y creo que debo tomarme las cosas más a la ligera (como siempre les digo a los demás y nunca hago conmigo misma). Los acontecimientos ocurridos en el último mes han provocado mi explosión interior y creo que no deben ocurrir cosas así.
Se que no soy nadie para meterme en la relación entre dos personas y creo que no me he acabado de portar bien con ellas, pero cuando ves que tu mundo se mueve despacio y que el de los demás se mueve demasiado deprisa (al menos para tí) te sientes completa y absolutamente perdido y solo. Y eso es lo que me ocurrió.
No pretendo rememorar pero sí tratar de comprender ciertas cosas. Al menos tratar de comprenderme a mí misma e intentar ver porque a veces los celos me corroen de esta manera cuando me prometí a mí misma que esto no me volvería a pasar jamás. Pero mira, ahí estuvieron (y en cierta manera están ahí, aunque los tengo escondidos y guardados bajo llave para que no vuelvan a explotar) y con dos de las personas que más quiero, y quizás fue por eso por lo que surgieron. Porque siento que lo doy todo y que soy la que se queda siempre sola y a parte del resto del mundo. Y no me gusta esa sensación, LA ODIO.
Desde aquí, solo pedir disculpas a aquellos a los que he dañado con esta historia (si lo leen, ya saben quien son).
Jorge siempre me dice que debo dejar atrás mis complejos y seguir adelante, porque soy una persona maravillosa (que no lo digo yo, eh? que lo dice él!) y si me olvido de ellos seré una mejor persona aún. Bueno, algo así me vino a decir. Pero no creo que fuese capaz de vivir sin esos complejos. Simplemente no soy tan fuerte como el mundo cree que soy, soy mucho más débil de lo que parece y las palabras pueden herirme, pueden hacerme cortes muy profundos en la piel e incluso atravesarme la carne. Pero siempre (excepto en casos extremos) siempre se me verá tranquila, serena y feliz, aunque me esté muriendo de pena por dentro.
Esa es la máscara que yo llevo, porque todos llevamos alguna. La mía es la de las risas, la felicidad, la diversión... porque cuando estoy con más gente no quiero que conozcan esa parte de mí. Puedo escuchar, puedo comprender e incluso intentar aconsejar. Pero que nadie me pida, de buenas a primeras, que le cuente mi vida, porque lo único que va a obtener son evasivas.
Este blog, desde el desconocimiento (aunque se que hay gente que conozco que lo lee) me sirve para mi desahogo personal. Hasta hace poco, unos 6 meses, no creí necesitarlo. Pero desde hace un tiempo (la muerte de mi abuela, vamos a ser sinceros) sí, porque es mi pequeño refugio en el que, a través de la red, puedo expresar aquello que siento libremente. Nunca se me dio bien la expresión oral y escribir siempre me ha gustado, así que considero mi blog como mi via de escape. Ahora ya me da igual que nadie lo lea, lo hago porque lo necesito.
Me cuesta mucho expresar lo que siento cara a cara, y cuando empiezo no puedo parar. Últimamente no he tenido la sensación de estar vacía, esa sensación que se tiene cuando lo echas todo fuera y te sientes libre, en paz contigo misma... solo Dunia ha logrado algo parecido. Pero es que tampoco me quedan ya palabras con las que decir las cosas. Simplemente las dejo pasar y ya no me preocupo, porque no creo que sea necesario empezar la historia de nuevo. Y me da miedo volver a estallar otra vez, aunque espero que sea dentro de mucho, mucho tiempo.
Besos y abrazos a aquellos que me lean aunque no les conozca

jian dijo
"Esa es la máscara que yo llevo, porque todos llevamos alguna". Sí, todos la llevamos. Personalmente creo que cuantos más años se cumplen, más dura se hace y más difícil es de traspasarla. Pero al mismo tiempo, cuando algo la traspasa, más daño hace.
Ánimo
18 Mayo 2006 | 03:43 PM