Martes raro
Ayer tuve una de esas conversaciones por messenger que hacen que te plantees las cosas. Hablaba con una de mis mejores amigas porque sabe (y no se cómo lo hace la puñetera que parece que me lea la mente!) que me pasa algo y está preocupada. Y mira, como me lo ha dicho, me he dado cuenta. Que rabia esto de que alguien sepa que estás mal antes de que tú mismo lo sepas, pero a veces va bien porque una a veces no se da cuenta de las cosas si nadie se lo suelta, como es el caso.
Mi vida se ha vuelto extraña, y monótona. No sé, hago siempre lo mismo, veo siempre a las mismas personas, trabajo en el mismo sitios sentada horas y horas ante la misma pantalla de ordenador aunque me encanta mi trabajo, ... mi vida se ha vuelto una puñetera rutina y no lo soporto! Este fin de semana hice algo diferente (fui a ver carreras de camiones a Montmeló, que son geniales, y luego al cine), pero eché de menos esa tradición mía de los domingos de repantingarme en el pseudo-sofá de casa y no hacer el huevo porque realmente lo necesitaba, pero también necesitaba salir de casa porque las paredes se me caían encima pese a haber dormido 4 horas (2 por la madrugada y otras 2 de siesta después de las carreras y de haberme achicharrado los brazos y la cara en el circuito, jejeje). Necesitaba ver a Gus después de mi berrinche del sábado cuando me dejaron en casa para que supiera que intentaba seguir adelante (que hombro más lleno de huesos pero aún así es cómodo, cabroncete!). Porque me sentí sola, perdida y sin ningún objetivo claro en la vida más que deambular por el mundo como alma en pena.
Siempre me ha gustado marcarme objetivos, tener algo importante que hacer, y me he pasado meses, incluso años, con objetivos marcados, pero ahora que ya se supone que tengo aquello que quiero... me siento vacía. Y me estallan los problemas. Y no los quiero, no quiero estar enfadada, no quiero discutir, no quiero sentirme mal, no quiero llorar por alguien que quiero... en definitiva, quiero estar bien conmigo misma y con los que me rodean.
Y he decidido que voy a cambiar de trabajo (otra vez) porque aunque me lo paso muy bien y la gente es genial, llevo dos meses haciendo lo mismo caaaaaaada puñetero día del mundo y me agobia. Necesito más acción, más nervio, y aquí estoy demasiado tranquila. Y, sobretodo, necesito más dinero para escaparme de vez en cuando porque esto ya me agobia un poco. He mandado algún que otro currículum y espero tener suerte pronto.
Y sobretodo, espero recuperarme de todo esto muy, pero que muy pronto. Aunque de momento, esperaré que Hanneman, que llega hoy, ponga mi vida un pelín patas arriba y que sus amigos frikis me animen un poco.

jian dijo
Todos queremos una vida llena de aventuras y días diferentes. Pero no siempre puede ser así. Creo que hay partes de la vida que, por narices, tienen que ser fijas. El trabajo y lo que implica (horario, sueldo, compañeros ...) son fijos y aunque puedes cambiar, acaba siendo siempre monótono. Son los ratos que te quedan para ti los que se han de aprovechar, variar y cambiar para que te revitalicen. Por eso es importante tener proyectos y objetivos, aunque tarden en cumplirse.
11 Abril 2006 | 11:32 AM