Ahí va un post que hará las delicias de Stormvlad, estoy prácticamente segura. Está en una conocida calle de la Ciudad Condal, la calle Avinyó, no recuerdo el número, y el dueño del mismo es un personaje de aquellos que no olvidas fácilmente porque no se anda con gilipolleces. Muestra de ello son los carteles que podemos encontrar en diferentes lugares del mismo. Un repaso rápido:
En la entrada de uno de los baños:
Si no te queda suficientemente claro... tienes un serio problema de atención, porque mira que se avisa...
Después de ver esto, decidimos que había que volver al garito en cuestión, que no es más que el típico bar futbolero (bandera blaugrana incluída que ocupaba una pared entera, por si no quedaba claro de qué equipo es el dueño y con otra de menor tamaño debajo de la tele) de abueletes, superpequeñajo que solo consta de una barra y varios taburetes como único mobiliario para los clientes, y decorado con platos por toda la pared y llaveros colgado de las diversas estanterías, con litro de birra/kalimotxo a 3 euros y litro de cubata a 5 euros, para que luego digan que en Barcelona es todo carísimo. Fuera del mismo, encontramos una madera pegada en la reja del local al más puro estilo tablón de anuncios, encontramos las siguientes perlas que casi nos hicieron llorar de la risa:
Como sale pequeñito, el cartel reza así: Peatón, que por las causas que fueran, te hallas aquí leyendo esta tablilla, sobre tu cabeza está el balcon florida, del que fue Palacio de los Condes de Monfallit (de la Roca, por supuesto) y en donde se hallaba confinado su hijo primogenito (mas primo que genito) Edelmiro. Cual habia sido el delito de Edelmiro para estar recluido... ninguno, era feo, pero feo de cojones, de tal forma que optaron sus padres emperifollo del balcón, con el fin de que la gente no pudiera verlo y el cual bestia corrupia si... si veia la gente.
Claro, el tedio era mucho y Edelmiro se aburría, por lo tanto su obtusa cabeza pensó en una trapisonda que sin dudar puso en marcha. Continuará...
(proximo capítulo, como Edelmiro camuflado, hacía guarradas)
Nos dejó un poco flipados este cartel, pero todo tiene su explicación: resulta que los balcones de encima son una maraña de plantas con algo de hierro forjado que conforman el balcón, así se entiende que tras los matorrales Edelmiro hiciera de las suyas.
Siguiente:
No hay mejor manera para decir que uno tiene sus límites, en la línea del cartel del baño, lo que marca un estilo literario-amenazador propio del cartelista en cuestión.
Más:
¿Queda suficientemente claro que la educación del pollo es importante?
Más:
Es el más incomprensible... pero la última frase lo explica todo, ¿o no?
Y el último, pero no por ello, menos importante:
Promoción de los Guarring Bocadillos, un nombre que fijo se te queda grabado en la memoria. No los probamos... y tampoco creo que lo hagamos nunca, porque el nombre es original pero la verdad es que no inspira demasiada confianza.
Total, que como resumen solo tengo un adjetivo para este hombre... POETA!
